Fuerzas Armadas Soviéticas (y II)

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Bandera de la Fuerza Aérea Soviética



La Fuerza Aérea Soviética (Voenno-Vozdushnye Sily, literalmente, Fuerzas Aéreas Militares), nació durante la Guerra Civil Rusa, aunque no tendría especial protagonismo hasta varias décadas más tarde. Es a comienzos de los años 30 cuando la Fuerza Aérea Soviética incrementa considerablemente su número y empieza a adoptar nuevos modelos de aviones modernos. Bajo el enérgico mando de su comandante, Yakov Alksnis, la producción de aviones se incrementó notablemente y para 1935 la Unión Soviética poseía la fuerza aérea más grande del mundo, con más de 8.000 aparatos.

En 1936 comenzó la Guerra Civil Española, y como parte de la ayuda al bando republicano, la Unión Soviética envió decenas de aviones y pilotos. Durante los primeros meses de guerra, el Polikarpov I-16, que formaba la columna vertebral de la aviación de caza soviética, se demostró como un avión excepcional, sin rival en el aire. Conforme los meses pasaron, fueron llegando a España los nuevos Bf-109 alemanes, que supusieron una terrible amenaza para los I-16. Además, se fue comprobando que el I-16 tenía importantes fallos estructurales de diseño, fallos que se intentaron solucionar en versiones posteriores. Sin embargo, y al igual que en otros aspectos, los soviéticos no terminaron de asimilar por completo las experiencias de la Guerra Civil. En 1938 Alksnis fue destituido y ejecutado por Stalin, al igual que un gran número de oficiales de la Fuerza Aérea, muchos de ellos oficiales competentes y con experiencia de combate.

Caza Polikarpov I-16 del bando republicano. Los españoles de ambos bandos apodaron a este avión como "mosca" por su pequeño tamaño.




Al igual que le ocurrió al Ejército Rojo, la Fuerza Aérea Soviética sufriría pérdidas relativamente enormes durante la Guerra de Invierno contra Finlandia. Las experiencias de España y de las escaramuzas en el Extremo Oriente contra los japoneses no fueron aprovechadas, y la pequeña pero bien organizada y armada Fuerza Aérea Finlandesa consiguió defender su país hasta caer agotada pocas semanas antes del fin de las hostilidades.

En 1941, justo antes de la invasión alemana, la Fuerza Aérea Soviética encuadraba a unos 365.000 hombres. Como aviones principales, se seguía utilizando el I-16 como avión de caza, y el IL-2 como cazabombardero de ataque a suelo. El Ilyushin IL-2 estaba pensado originalmente como un avión de ataque a suelo, especialmente contra los vehículos blindados, pero demostraría ser también un avión de caza para combates aire-aire razonablemente competente. Sin embargo, el I-16 se mostró completamente anticuado frente a los nuevos modelos alemanes. Además, hay que señalar que dos tercios de la Fuerza Aérea Soviética fueron destruidos en tierra por los alemanes durante la primera semana de invasión, por lo que los rusos tendrían que reconstruirla prácticamente desde cero y los alemanes tendrían la superioridad aérea hasta 1942. Por suerte para la Unión Soviética, la ayuda militar norteamericana y los nuevos modelos desarrollados a partir de 1942 contribuyeron a ganar paulatinamente los cielos rusos a la Luftwaffe.


El cazabombardero Ilyushin IL-2, la peor pesadilla de los panzers alemanes

La Armada Soviética o Flota Roja (oficialmente Raboche-Krest'yansky Krasny Flot, Flota Roja de los Trabajadores y Campesinos) fue formada por los navíos de la vieja Armada Imperial Zarista que desertaron a los bolcheviques durante la Guerra Civil Rusa. Si antes de la Primera Guerra Mundial Rusia había tenido un flota de guerra relativamente pequeña, después de la lucha con alemanes y la guerra civil esta era casi inexistente. Al acabar la Guerra Civil, la nueva Unión Soviética poseía tres acorazados seriamente dañados, 2 cruceros, 10 destructores y unos pocos submarinos totalmente desfasados.




Bandera de la Flota Roja



A partir de 1926, y sobre todo durante los años 30 con los planes de industrialización estalinistas, se inicia la reconstrucción de la Flota Roja. El número de buques se incrementa notablemente, al igual que el entrenamiento y la formación de las tripulaciones. Para 1941, la Flota Roja incluía 3 acorazados, 7 cruceros, incluyendo los 4 modernos de la clase Kirov, 59 destructores, unos 300 submarinos de muy diverso tipo y calidad y unos 300 buques más pequeños, como dragaminas y torpederos, la mayoría pensados para ser usados para patrullar los grandes ríos.

Sin embargo, los números no deben de llamar a engaños. Muchos de estos buques eran buques recuperados de la Primera Guerra Mundial o incluso antes, y otros muchos ya habían quedado obsoletos a finales de los años treinta. Y aunque se habían hecho enormes progresos en cuanto al entrenamiento, la falta de experiencia en combate y el aislamiento respecto a otras marinas de guerra del mundo, formaban un lastre considerable.

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