Viernes, 1 de Diciembre de 1939

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FINLANDIA: El cuarto mes de la Segunda Guerra Mundial y el último de aquel ya lejano 1939 se inicia con los ecos de la recién iniciada Guerra de Invierno entre Finlandia y la Unión Soviética. El Ejército Rojo continúa su avance en territorio finlandés, pero poco tiene que ver con el que protagonizaron en Polonia tres meses antes. Pese a que los finlandeses se repliegan hacia líneas defensivas en el interior del país, el avance soviético es extremadamente lento debido a la falta de caminos adecuados, las duras condiciones ambientales y la deficiente planificación logística. Las primeras quejas de oficiales soviéticos referidas a la falta de coordinación entre las diversas unidades y los problemas logísticos comienzan a llegar a Moscú. La lentitud de los rusos será una de las bazas de los finlandeses en esta guerra.

Pero el día de hoy en Finlandia viene marcado más que por los acontecimientos bélicos por los políticos. En la localidad de Terijoki, un pueblecito ocupado por los soviéticos, se forma, tal como se anunció ayer, un Gobierno Popular Finlandés bajo la presidencia del comunista Otto Kuusinen. Este gobierno, controlado por los soviéticos, proclama la República Democrática de Finlandia, agradece a los “libertadores” soviéticos que entren en su país y llama al pueblo finlandés a levantarse contra el “gobierno opresor de Helsinki”. Las esperanzas soviéticas de que se produjera un alzamiento contra el legítimo gobierno finlandés se verán no obstante frustradas: ante la amenaza comunista, el pueblo finlandés hará un frente común contra los invasores. El gobierno de Kuusinen no conseguirá ningún respaldo entre los fineses y más aun, serán considerados como traidores.

Otto Kuusinen, odiado colaboracionista comunista




Precisamente, en Helsinki a su vez es formado un nuevo gobierno de coalición nacional. Los principales partidos del Parlamento Finlandés entran a formar parte de un gabinete presidido por el Primer Ministro, el liberal Risto Ryti, y con el socialdemócrata Vaino Tanner como Ministro de Exteriores. El gobierno de Ryti mantendrá altas cotas de popularidad al tiempo que las exigencias de la guerra irán acumulando poderes en la figura del Primer Ministro.



Risto Ryti, líder finlandés durante la Guerra de Invierno y la Guerra de Continuación

4 comentarios:

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

¿de verdad pensaban los soviéticos que iban a desencadenar una revolución comunista con una invasión militar? en el mejor de los casos me parecen un poco bisoños, lo más probable es que se tratara de una maniobra para dar legitimidad a su operación, como nuestro José I ....

Cayetano dijo...

Menos mal que los fineses reaccionaron a tiempo, si no habrían pasado a formar parte de la órbita soviética como tantos otros cuando acabó la contienda.

Manuel dijo...

La coordinación entre ejércitos será una de las grandes asignaturas pendientes de los rusos...pero a Stalin pareció importarle poco, como quedará explícito más adelante en la resistencia soviética vs el alemán, así como los suministros.

Sila dijo...

José Luis: lo peor de los comunistas es que creen que la mayoría piensan igual que ellos. Así que Stalin debió pensar que bombardeando sus ciudades y matando a sus soldados estaba demostrando a los finlandeses las bondades del comunismo.

A los demás, muchas gracias por comentar. Mañana subo las entradas del día 2 y 3 porque hoy no puedo

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