Lunes, 18 de Septiembre de 1939

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POLONIA: En la zona oriental, los soviéticos han avanzado entre ayer y hoy más de 100 kilómetros, encontrando muy poca resistencia. Sin embargo, sus unidades están sufriendo numerosos problemas técnicos, y cientos de carros van quedando rezagados víctimas de las averías. En Brest-Litovsk, las vanguardias del Frente Ucraniano Soviético se encuentran con el XIX Panzercorps de Guderian. En estos momentos, los alemanes ocupan cien millas cuadradas de territorio polaco que le corresponden a la URSS en virtud del reparto acordado en Agosto. Los soldados alemanes y soviéticos irán superando los primeros momentos de recelo mutuo, y acabarán confraternizando para disgusto de sus respectivos oficiales. Ninguno de estos soldados, para los que la alta política y la diplomacia queda muy lejos, podía sospechar lo que el destino aguardaba a sus países.

En el Bzura, los alemanes descubren la huída nocturna de los polacos y consiguen taponar la brecha en Sachoczew. Acto seguido, reanudan su ataque desde el sur, con apoyo de 300 aviones de la Luftwaffe y artillería pesada. Las unidades polacas que siguen copadas resisten heroicamente con lo poco que les queda, aunque con cada vez menos intensidad. Los oficiales polacos informan a lo que queda de su Alto Mando que ya apenas tienen munición ni alimentos pero que resistirán hasta donde puedan. Las dos divisiones que han conseguido escapar continúan abriéndose paso a través del bosque de Kampinos hacia Varsovia.

Internados desde el pasado día 14 en el puerto neutral de Tallin, los tripulantes del submarino polaco Orzel deciden pasar a la acción. Dirigidos por el Teniente de Navío Grudzinski, los marineros polacos, recluidos en el puerto militar, inmovilizaron a los guardias estonios y escaparon. En una acción digna de Hollywood, los marineros polacos desconectaron los reflectores del puerto y encontraron a su nave. Los estonios habían retirado del sumergible polaco la mayor parte del armamento y todas las cartas de navegación, pero el Orzel aun podía navegar. Mientras los polacos subían a bordo e intentaban escapar mar adentro, los soldados estonios descubrieron su fuga y comenzaron a sonar las sirenas. Navegando solo medio sumergido por la escasa profundidad del puerto, el Orzel escapó mientras era ametrallado por sus antiguos captores. La primera gran fuga la Segunda Guerra Mundial había tenido lugar.



Pero la del Orzel no es la única fuga del día. Un grupo de criptógrafos polacos consigue, en un peligroso periplo también digno de una película, abandonar la asediada Varsovia y volar hacia París. Portan con ellos un pequeño tesoro que podría cambiar el curso de la Guerra: dos máquinas “Enigma”, reconstruidas pacientemente por los polacos a través de una serie de planos que habían conseguido años antes de un agente doble alemán. La máquina Enigma es un dispositivo electromecánico, de tamaño y apariencia similar a una máquina de escribir, con unos rotores en su interior, y que permitía a la Wehrmacht codificar y descodificar rápidamente sus comunicaciones. Como es lógico, descubrir los códigos y conocer las comunicaciones enemigas puede alterar ya no el curso de una batalla, sino el desarrollo de toda una guerra, y es por ello que las máquinas Enigma capturadas son de vital importancia para los aliados.

En Rumania, el gobierno polaco cruza la frontera. Acto seguido es detenido y puesto bajo arresto domiciliario por las autoridades rumanas. Esta detención no es más que una cortina de humo del gobierno rumano de Armand Calinescu, que no desea enturbiar en demasía sus relaciones con Alemania pero que apoya claramente a los polacos. Por ejemplo, el gobierno rumano se niega a cerrar sus fronteras y permite que miles de refugiados polacos, incluyendo a aquellos soldados que abandonen sus armas, sigan entrando en su país y puedan escapar a territorio aliado.


BERLIN: El ciudadano británico de origen americano-irlandés William Joyce, antiguo miembro del movimiento fascista británico de Oswald Mosley, firma hoy un contrato con el Ministerio de Propaganda Alemán. Los alemanes buscan lanzar un programa de radio que mine la moral inglesa, programa que estará dirigido y presentado por Joyce.


ATLANTICO NORTE: El mercante inglés SS Kensington Court es hundido por un submarino alemán. La RAF consigue rescatar a 34 de sus tripulantes.

3 comentarios:

Javier dijo...

Enhorabuena por tu blog, has tenido una excelente idea.

Cayetano dijo...

La radio será un elemento esencial de propaganda para minar la moral del adversario, ponerle "blandito" y poco motivado para el combate. Guerra psicológica pura y dura.
Un saludo.

Sila dijo...

Javier: gracias y bienvenido

Cayetano: efectivamente, todos los bandos usarían la radio para minar la moral de la población civil y los soldados enemigos. Lo que es bastante discutible es su eficacia. En Inglaterra practicamente todo el mundo acabó escuchando el programa de Joyce, que se convirtió en más un entretenimiento que en otra cosa. Y los mismo pasó con las tropas americanas con Axis Sally y Rose of Tokio.

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